El transporte público, ataúd con ruedas

501 R23 AguascalientesHace muchos años que soy usuario, aunque cada vez menos, del transporte público de nuestro país; a todo lados a donde viajo utilizo el transporte público para desplazarme de un lugar a otro, para atender citas de negocios, para visitar a la familia o simplemente para vacacionar.  En todos lados en donde he estado es siempre la misma historia, apenas subo un pie al camión y ya estoy comenzando a rezar todas las plegarias que pueda recordar para llegar con bien a mi destino.

He visto que el transporte público, en específico camiones y taxis, son de lo peor en servicios públicos de todo nuestro país; en la mayoría de los casos, y sin importar la ciudad, los choferes no están capacitados para conducir su propia unidad, y mucho menos para tratar al público.

Y retomo este tema por una experiencia que mi esposa y yo tuvimos ayer.  Sucedió así:

Pasé por mi esposa a su trabajo, me estacioné frente a la puerta en donde siempre la espero; ella llegó, subió al carro y, al intentar incorporarme a la circulación, un camión (el de la foto que acompaña esta publicación) no frenó sino hasta estar suficientemente cerca de mi automóvil, con actitud de amedrentarme.  El hecho de que yo pasara primero que él lo volvió loco (literalmente) y comenzó a aventarnos el camión y a gritarnos; más adelante no solo nos aventó el camión, sino que nos alcanzó, abrió la ventanilla y nos arrojó un puño de objetos metálicos, con lo que mi automóvil resultó dañado en las puertas del lado del copiloto, el lugar en que iba mi esposa.

En ese momento fue suficiente para mi. Bajé del automóvil, revisé los daños y le pedí a mi esposa que llamara a la policía para hacer la denuncia pertinente. Por supuesto el camión pretendió darse a la fuga, por lo que lo adelanté para solicitar auxilio; a menos de un kilometro encontramos a una patrulla a la que solicitamos ayuda para detener al camión.

El sujeto se detuvo y bajó encolerizado a enfrentar al oficial, quien se dio cuenta inmediatamente de la pésima actitud del chofer y solicitó apoyo.  Interpusimos la denuncia correspondiente. Fin de la anécdota.

Este tipo de situaciones se da todos los días, a todas horas y en todos los puntos de la ciudad; y mi pregunta para las autoridades de TODAS las ciudades es la misma: ¿Hasta cuando van a hacer algo con esta gente?

En casi todos los estados de la República, el transporte público se realiza mediante concesiones otorgadas a ciudadanos para que sean ellos los que ofrezcan este servicio; sin embargo, la calidad de los vehículos y del servicio es pésima.  Los dueños de dichas concesiones están siempre preocupados para que les permitan subir la tarifa, pero nunca hacen nada por sus unidades.

Soy fiel a mi costumbre, así es que les daré mi propuesta para terminar con este tipo de problemas de una vez y para siempre:

  1. Retirar TODAS las concesiones de transporte público (taxis, combis, camiones).
  2. Que sea la Secretaría de Tránsito de la entidad (o su equivalente) quien se encargue de contratar, capacitar y equipar y otorgar un sueldo al personal que prestará este servicio.  (Incluso, para disminuir el impacto económico en las familias de los choferes, se podría re-contratar a los choferes que estaban en activo, que cuenten con licencia y que realicen con éxito las pruebas que la Secretaría realizara para este fin).
  3. El Gobierno, mediante la institución que corresponda, debe adquirir vehículos adecuados para realizar la prestación de este servicio. No siempre es necesario un camión tan grande, todas las rutas tienen sus propios desafíos. (Puede ser en coordinación con las compañías automotrices que existen en todo el territorio nacional. Sinergia.)
  4. El cobro debe ser automatizado para evitar corrupción.  La implementación de tarjetas de pago y máquinas de recarga facilitarían mucho el pago al utilizar este servicio.
  5. Destinar carriles específicos para el transporte de pasajeros; de esta forma se optimiza el tiempo de traslado y se reduce el desgaste de las unidades.

Para que este tipo de acciones se lleven a cabo, se necesita de mucho valor de dos partes: Sociedad y Gobierno.
Personalmente no lo veo tan difícil, pero comprendo que la valentía no es una de las cualidades más comunes.

Mis preguntas de la semana son:

¿Que otros cambios harías para mejorar el transporte público? y

¿Cómo le hacemos para que el dúo dinámico entre la Sociedad y el Gobierno comprendan que hay que cambiar cuanto antes?

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