El poder de la omisión

En el marco del Día Internacional del la Mujer me he puesto a pensar si realmente la sociedad ha cambiado su forma de vernos a las mujeres. Es decir, ¿realmente tenemos un trato equitativo entre hombres y mujeres? O incluso ¿qué tanto ha cambiado la percepción de la gente en cuestiones de género? ¿Cómo reaccionamos las mujeres ante situaciones de abuso?

Porque no es lo mismo ser activista de Facebook o Twitter y etiquetar e tus amiguitas en imágenes de florecitas y muñequitas bailando a pasar a los hechos y palabras en el día a día. Para no ir mas lejos, ¿Qué hacemos si vemos por la calle a un tipo gritarle alguna leperada a una chica?

  1. Le ofreces ayuda a la afectada
  2. Confrontas al tipo
  3. Te pasas de largo

We_Can_Do_ItNo importa si eres hombre o mujer ¿qué haces? O bien si en vez de ser espectador te pasa a ti. En mas de una ocasión me ha sucedido, vamos que es practica común en México: Caminas y al cruzar una calle te encuentras de frente a un fulano y te dice la tarugada que se le viene a la mente; y no conforme con eso te mira retadoramente y amaga con acercarse, todo en una fracción de minuto.

De ninguna, repito de ninguna manera podemos tolerar esto… pero ¡¿que haces?! Antes yo me pasaba de largo, levantaba la cara y caminaba rapidito medrosa e incomoda por sentirme intimidada, luego empece a confrontarles: “A ver dile eso a tu madre” les suelto entre otras tantas frases que también pueden llegar al mismo tono altisonante y vulgar como el que ellos usan para con una. Muchos dicen que no es la mejor manera, que se expone una misma a que el barbaján se vuelva y te conteste cosas peores; sin embargo, hasta ahora solo he encontrado desconcierto y sorpresa en sus caras, nunca esperan que les contestes en su nivel. Si alguien tiene un método mejor: bienvenido sea, lo agradeceré en el alma.

Pero y ¿cuando el abuso viene de un opinión “educada”? Hace cosa de días hablaba con un compañero de trabajo, un hombre de familia con hijos mas o menos de mi edad que ha vivido la transición de una mujer sumisa a un miembro activo de la sociedad, un hombre que, según yo pensaba, había educado a sus hijos con los valores tradicionales pero con la pluralidad y el respeto que estos mismos tiempos de cambio requieren… Triste sorpresa cuando entre tema y tema me suelta la grande idea de que “A la mujer se la todo mas fácil por ser eso: mujer, por el contrario los hombres tienen que esforzarse mas porque para eso están: para sobresalir”

De nuevo pregunto ¡¿qué dices ante eso?! Lo primero que hice fue sentir una profunda lastima por él y su familia (también me sentí muy muy aliviada por no ser parte de ella) sin dejar de desear que sus ideas no hayan penetrado en la mente de sus hijos por el bien de todos. Acto seguido pensé en quedarme callada, hacer como quien no oye y seguirme de largo igual que cuando el barbaján de crucero te grita una vulgaridad. Era su opinión, cierto, pero también era mi derecho contestarle y lo hice porque el vulgar de la calle y el hombre de corbata no son tan diferentes cuando se sienten cobijados por el poder que les da nuestra omisión.

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