Vuelta de hoja! #02 – La historia de Genji I

La historia de Genji I - Murasaki ShikibuHay libros de lectura imprescindible, todos lo sabemos. Pero no siempre nos atrevemos con ellos, a veces simplemente por falta de ocasión. “La historia de Genji” es una de esas joyas de la literatura universal cuya lectura es necesaria.

Escrita hace aproximadamente mil años por Murasaki Shikibu, se la reconoce como la novela más antigua que ha llegado a nuestros días. Inscrita en los anales de la literatura universal, en Japón se la sitúa a la altura de los poemas homéricos en Occidente. Poco se sabe sin embargo de su autora, ni tan siquiera su verdadero nombre, pues Murasaki es el nombre de la protagonista femenina de la novela con el cual se acabó bautizando a la escritora, y Shikibu designa únicamente el cargo que su padre ocupó en la corte.
Pero esta autora desconocida supo plasmar en una monumental novela no sólo el mundo que la rodeaba descrito con un detalle propio del naturalismo, sino también y sobre todo, la esencia misma del hombre, sus inquietudes y sus dichas, sus ruindades y sus virtudes, de tal modo que la novela conmueve profundamente incluso al lector contemporáneo.
“La historia de Genji” narra la vida de Genji el Resplandeciente, un hermoso hijo del emperador pero sin categoría de príncipe, desde su nacimiento hasta su muerte. El pequeño Genji es hijo de la concubina predilecta del emperador, por lo que vive en palacio, donde recibe múltiples honores y desarrolla una exitosa carrera como cortesano. Siendo un hombre apuesto, el libro dedica gran parte de la narración a contarnos sus innumerables aventuras amorosas, sobre todo en los capítulos dedicados a su primera juventud. No obstante, Genji está profundamente enamorado de Fujitsubo, la concubina que ha sustituido a su madre en el corazón del emperador, de la que acabará por tener un hijo. Por culpa de sus enredos amorosos, Genji será condenado al exilio, del que regresará para reemprender su brillante vida en la corte. Mención especial merece la dama Murasaki, sobrina de su amada Fujitsubo, a la que Genji toma bajo su protección cuando todavía es una niña. Como si de Pigmalión se tratase, hace de ella una mujer que destaca en todas las artes que una dama debía dominar en la época, para resarcirse así de los defectos que encontraba en la mayoría de sus amantes.
La obra es un brillante retablo de las costumbres de la época. Abundante en descripciones, recrea de manera fidelísima la forma de vestir, los muebles y decoraciones de las estancias, las costumbres o las ceremonias y tradiciones cortesanas en un fresco de la sociedad de su tiempo. Esto supone para el lector actual, sobre todo para el occidental, asomarse a un mundo de una riqueza cultural infinita y sorprendente donde hasta el más mínimo acto, desde la indumentaria a la comida, tenía una norma y su razón de ser.
Pero sin ser éste pequeño, el mayor mérito de la novela radica en la sensibilidad exquisita con que Murasaki Shikibu supo plasmar la naturaleza humana. La evolución de Genji hacia una madurez revestida de cierta serenidad desde su juventud díscola, está magistralmente trazada. Su sensación de insatisfacción ante una vida vigilada y reglada desde la corte; el amor, el odio, el desencanto y la sensación de impureza que le suscitan sus aventuras galantes; el deseo que se enraíza con los años de llevar una vida acorde con sus gustos y sentimientos, y su lucha por conseguirla; la sensación del tiempo que huye llevándose los años más hermosos… logran emocionar al lector, que puede reconocer en ellos sus propios sentimientos.
Y es que “La historia de Genji” es más que la historia de una vida, es la vida. Es la vida que pasa, que nos besa en la boca, que nos hace crecer, que nos deja atrás, que entrega sus dones a los más jóvenes, que se renueva siempre. Es por esto que, a pesar de la belleza de la obra, ésta nos sume en la nostalgia.
Por todo lo anterior se entiende que “La historia de Genji” es una obra cuya magnitud es imposible de reflejarse en un breve comentario. “La historia de Genji” es, por el contrario, una obra que necesita ser vivida, experimentada en primera persona, por el lector.
Esta edición de Atalanta, traducida de la edición inglesa de Royall Tyler, es muy recomendable por la introducción y notas, en las que se aclaran al lector lego distintos aspectos de la obra, así como de las costumbres y el modo de vida de la época sin las cuales la comprensión de la misma podría sufrir. Lamentablemente, la editorial pasó por alto en la primera edición un garrafal error de impresión por el cual una parte del texto se repite, mientras que otra falta, entre las páginas 466 y 467. Un error a reseñar que estropea una edición tan cuidada, y tan cara. Y es que en el placer de la buena literatura todo cuenta

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