Vuelta de hoja! #11 N.P. Fuerte pero adictivo

N.P., de Banana Yoshimoto. Me lo he leído en tres tardes, ni más ni menos; no tanto porque sea fácil de leer, que también, sino porque es una lectura tan absorbente como sus personajes.

Kazami, una adolescente que trabaja en el departamento de literatura angloamericana de una universidad japonesa, se reencuentra tras un tiempo con OtohikoSaki, hijos de Takase, un escritor que se suicidó a los 48 años y autor de una recopilación de cuentos escrita en inglés. Shoji, el ex novio de Kazami, también se había suicidado mientras intentaba traducir al japonés el cuento número 98, el último, titulado “N.P”. Tras este reencuentro, Kazami se convierte en una especie de punto de apoyo para los hermanos y para Sui, un tercer personaje que pone en cuestión las relaciones entre todos ellos, al tiempo que Kazami se ve poco a poco arrastrada a la agobiante atmósfera del cuento. El fantasma del suicidio está presente en todo momento y acosa a los personajes hasta el final.

De este libro no me interesa tanto la desnudez con que Yoshimoto desarrolla temas tabú como el incesto, el suicidio, la muerte en general o el lesbianismo (aunque a menudo me pregunto si realmente el suicidio es algo tan común en la sociedad japonesa como parece en la novela: dos de los cinco personajes se suicidan, y el resto baraja constantemente esa posibilidad). Para mí, todos estos asuntos forman parte de la línea argumental que ciertamente es atractiva. No obstante, lo que me ha empujado a seguir leyendo una página más cada vez que intentaba dejar este libro sobre la mesa son los párrafos en los que Kazami describe sus impresiones sobre lo que ocurre a su alrededor y cómo ella misma empieza a fundirse no solo con los otros personajes, sino con todas las cosas inertes que la rodean desde que empieza hasta que termina el verano, como el simple brillo del sol en la carrocería de un automóvil. Visiones así, casi siempre fugaces, la conmueven enormemente. Todos nos hemos sentido así en alguna ocasión: es un breve momento de conciencia sobre algo que captan los sentidos, e inmediatamente nos damos cuenta de su fugacidad. He leído en algunas críticas que este libro es puro mono no aware, la esencia misma de la cultura japonesa: una especie de empatía por las cosas y una cierta nostalgia por su fugacidad:

“Al salir, todo me emocionó. Los fuertes rayos del sol, el asfalto brillante, el verde intenso de los árboles inmóviles. Suspiré profundamente.”

Esa especie de dulce nostalgia que siente Kazami por el verano, su estación favorita, es la que más me atrae de este libro; eso y las fuertes relaciones de dependencia que súbitamente establecen algunos de los personajes entre sí (un tipo de relaciones que a mí me hacen sentir incómoda y que solo soy capaz de observar desde lejos).

He leído que los libros de Banana Yoshimoto son habitualmente tildados de superficiales en las críticas literarias. Si conmoverse con el paso de las nubes por el firmamento es superficial, no puedo estar más de acuerdo con esas críticas, pero yo creo que en N.P. hay mucho más. No conozco Japón (aunque me encantaría), pero me da la sensación de que el personaje de Kazami refleja a la perfección las inquietudes de la juventud japonesa actual. El estilo de Yoshimoto es directo, sencillo, y aún así muy potente. Casi todas sus novelas han sido un éxito de ventas en Japón y otros países. A mí N.P. me ha despertado curiosidad por la autora y no será este el único libro que lea de ella, pero como ahora no me apetece volver a leer sobre asuntos tan letales (por lo visto, la muerte es una constante en sus novelas)

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