El error de la entrega del Oscar no. 89

El fin de semana se realizó la entrega número 89 del premio Oscar a lo mejor del cine, otorgado por la Academia de Artes y ciencias de los Estados Unidos.  Esta ceremonia es considerada el segundo programa de televisión más visto del mundo, justo después del Superbowl, con más de 40 millones de personas como audiencia en cada entrega.

Esta entrega es una de las más prestigiadas a nivel mundial, por lo que la seriedad de sus votaciones es de vital importancia para la Academia; y con el fin de garantizar la realización correcta del evento, el conteo de los votos para determinar a los ganadores los realizaba una empresa externa.  La empresa en cuestión era la Pwc (PricewaterhouseCoopers), quien se enlazaba con la academia a través de Brian Cullinan y Martha L. Ruíz; estos dos personajes eran quienes aparecían en las entregas del Oscar como portadores de los maletines con los resultados de las votaciones.  Peto todo eso acabó.

A menos que vivas debajo de una piedra, todo el mundo escuchó sobre el error al momento de entregar el sobre con el resultado de la votación para la categoría de Mejor Película; la última entrega, y la más  más importante de toda la noche.  La persona encargada de entregar el sobre, en este caso fue Brian Cullinan, entregó uno equivocado, lo que derivó en el chazco más grande en la historia de esta entrega de premios.

¿Por qué sucedió esto?

Es un error típico del sistema arcaico que utilizaron hasta ese día.  El sistema funcionaba así:

La empresa Pwc se encargaba de recibir las votaciones por parte de los miembros de la academia, los recopilaban y contabilizaban hasta determinar los ganadores de cada categoría; Cullinan y Ruíz entraban en acción el día de la entrega de las estatuillas, cuando cada uno portaba un maletín con los resultados.  Ambos maletines tenían exactamente el mismo contenido, como medida de seguridad en caso de extraviarse uno de los dos.

Durante la ceremonia, Cullinan se mantenía en uno de los extremos del escenario, mientras Ruíz hacía lo mismo del lado contrario.  Cada vez que una nueva categoría era mencionada, uno de ellos entregaba un sobre, mientras el otro debía ser destruido para evitar repeticiones; precisamente eso fue lo que sucedió en esta entrega, mientras Martha Ruíz entregó el sobre de mejor actriz, Cullinan no destruyó el sobre gemelo, lo que provocó todo el desorden en el escenario.

Pero,  ¿por que este ejecutivo no hizo su trabajo como debía? Por la misma adicción que padecen muchos millones de personas al rededor del mundo: Twitter.  Cullinan no destruyó el sobre de mejor actriz porque se encontraba tuiteando lo que veía tras bambalinas.  Su último tweet fue una foto de Emma Stone con su Oscar como mejor actriz, mismo que ya no está disponible pues se dio a la tarea de borrar todos el contenido que pudiera inculparlo.  El daño estaba hecho.

Las consecuencias

Este es un tema que me parece de capital importancia, ya que últimamente hemos estado viviendo en la era de la corrección política, en donde todos tienen segundas oportunidades y no reciben una sanción ante los fallos realizados.

En este caso, la academia ha decidido actuar de forma profesional y exigente, por lo que ambos representantes de Pwc no volverán a llevar esta responsabilidad en la entrega del Oscar de forma permanente; además, la consultora emitió un comunicado en su cuenta de Twitter en donde se mostró terriblemente avergonzada por lo sucedido, y en donde agradeció a la academia por los 83 años que han trabajado con ellos para gestionar el conteo de los votos para esta entrega de premios.  Hasta la publicación de esta nota, la relación entre Pwc y la academia no se ha roto; y no parece que vaya a hacerlo, debido a la complejidad que representa la logística entera del evento.

Otra de las cosas que la academia ha aprendido de esta entrega de premios es que, a pesar de la grandeza de los actores, no es conveniente tener presentadores de edad tan avanzada, ya que su reacción ante este tipo de errores puede ser más lenta de lo deseado; el caso de Warren Beatty y Faye Dunaway deja muy claro que, aunque Beatty se percató del error, no hizo nada para corregirlo, y le confirió la responsabilidad a su compañera.  Errores humanos.

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