Opus, que pensabas?

Hay personas que probablemente en algún momento han querido acercarse a la música culta o coloquialmente llamada música clásica, pero el sólo leer los nombres de las obras resulta ya complicado de entender y algunas veces hasta presagia que probablemente será aburrido escuchar el resto.

Por ejemplo si leemos: “ Sonata op. 27 Nº 2 en C# menor, de Ludwig van Beethoven”, pues como que no inspira tanto como escuchar  “Claro de luna”.  Pero en realidad ¿qué quieren decir tantas letras y signos en esos títulos?… bueno, pues ahí les va una explicación exprés de lo que significan, para que la próxima vez que leamos algo así, no nos sintamos tan lejanos.

Casi siempre se inicia poniendo el tipo de pieza que es, como “Concierto” (que es una obra  compuesta para que un instrumento solista se luzca y generalmente la orquesta sólo es acompañamiento), o “Sonata” (que es una obra hecha para uno o dos instrumentos, que se compone de tres o cuatro partes  llamadas movimientos), o “Sinfonía”(que es también una obra que se divide en movimientos pero escrita para una orquesta que puede ser desde unos pocos miembros –orquesta de cámara-,  hasta una magistral de cientos de músicos –Orquesta Sinfónica-).

Bueno, después podemos encontrar la clasificación. Generalmente se utiliza la palabra “opus” o en su abreviatura que es “Op.” Y este se refiere al orden cronológico de composición de un Músico determinado, es decir, cual hizo primero o cual se editó primero en su trayectoria. Por ejemplo si lo trasportáramos a la música de los Beatles (que sí, lo sé, es demasiado desenfado de mi parte, pero bueno es con fines de ejemplo), y tomáramos los discos como obras completas podríamos hablar de “ Please please me” como Opus 1 y  de “Let it be” como Opus 13.   También para estos fines se ocupa el “número “ o “No.” Que da orden a la cantidad de piezas de una misma estructura que compuso un músico, o sea, todas las sonatas, todas las sinfonías, etc.  En este rubro, hay que decir que  Bethoveen era el más ordenadito, por que muchos músicos componían a diestra y siniestra y quien les organizaba, o era el editor o el biógrafo o el estudioso que  hiciera el catálogo  y por ello agregaban a los títulos o sus iniciales o su nombre completo para que todo mundo supiera quien le dio clasificación a la obra.  Así que si también encuentran otras letras, se refieren al modesto organizador que las catalogó, como en el caso de Mozart en el que se añade unaK o Köchel, por Ludwig von Köchel.

En fin, como si esto no fuera poco, más adelante encontramos también el Tono y el o los instrumentos para los que fue compuesta como en el caso de Tchaikovsky: “Concierto Op.35 en Re mayor para violín y orquesta”, en el que la explicación es obvia.

Afortunadamente hubo quien dio nombre a algunas obras de forma mas coloquial y asi podemos saltarnos un poco los tecnicismos y hablar de “claro de luna” o “himno a la alegría” o “la inconclusa”  para referirnos a maravillosas piezas que de otra forma no ubicaríamos muy bien, así que la próxima vez que te hablen de un número de opus, ya no te preguntarás ¿de que rayos están hablando?.

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