¡Vamos a votar!

Se acerca el día de ir a votar. Vivimos en una sociedad que pretende ser ordenada. Se supone que vivimos en un país que practica la democracia, extraña y medio torcida, pero democracia al fin; y uno de nuestro deberes como ciudadanos de una república democrática es salir a votar cuando el Instituto Electoral en cuestión convoque a elecciones para elegir a los titiriteros de este país.

Hace unos días Bárbara nos compartió una muy interesante reflexión sobre el voto nulo, les recomiendo dar clic en este enlace para leerla; involucra el uso de la guillotina como opción.

Hoy quiero compartirles mi opinión de forma sencilla y muy condensada sobre si ir a votar, anular el voto o de plano no ir.

La cosa es fácil.  En México hay reglas para que las elecciones se realicen, y esas reglas no contemplan el voto nulo como forma de castigo o como indicativo de nada; de hecho, el voto anulado es igual a el voto inexistente. Una persona que va a la casilla y anula su voto es igual a una que no asistió.

Al final de los conteos, los votos nulos, equivocados y a partidos que no alcancen el registro son simplemente deshechados; los votos que obtuvieron los partidos se concentra y forma una nuevo 100%, y es en base a este nuevo “total” que los partidos políticos reciben su dinero y su número de participantes en las cámaras y demás puestos a los que se hayan postulado.

En el caso hipotético en donde una sola persona votara por un partido y el resto de miles de votantes anulara su voto, sería ese partido el que ganaría la elección.  No hay forma de anular las elecciones por medio de la anulación del voto.

Así son las reglas del juego que México llama “Política”.  Los partidos políticos grandes siempre ganan la mayoría de los territorios por su estructura de gente, no por la simpatía en sus candidatos.

¿Quieres castigar al gobierno que no te dejó trabajar o que te aumentó impuestos?  Como las reglas del juego son las que ya vimos, la única manera de “castigar” a esos partidos es votando por alguien más; así por lo menos su financiamiento podría verse disminuido. Pero de eso a que los partidos pierdan el registro o pierdan las malas mañas que han presentado toda la vida, hay un abismo de distancia.

Quiero concluir con un par de puntos prácticos que ayudarán a comprender y a actuar de forma adecuada el juego de las elecciones:

  1. Si no te gustó como gobernó el equipo que ganó las elecciones pasadas, vota por alguien distinto. Investiga quienes son, acércate a ellos y ve a que se dedican; conoce su pasado y su carrera en la política y fuera de ella.
  2. Si quieres que los costos de las cosas y los impuestos sigan subiendo, anula tu voto.  De esta forma ganan los improvisados de los partidos del siempre, porque tienen una estructura política que les ayudará a ganar.

Por último, les comparto un video que encontré en Twitter sobre el Voto Nulo en donde un Profesor de Derecho Electoral de la Facultad de Derecho de la UNAM explica esto mismo con bolitas y palitos.

Ciudadanos: ¡Nos vemos en las urnas!
Políticos corruptos: ¡Nos vemos en el infierno!

 

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