Una experiencia retro

El sábado fue noche de chicas,  unas amigas y yo decidimos hacer aquellarre,  nos trepamos a la escoba de una de ellas y nos lanzamos al autocinema coyote  para disfruta una de mis películas favoritas : Yellow submarine.

Debo confesar que la  única vez que yo había ido al autocinema tenía como tres años y fui a ver “los muppets toman Nueva York”  -no saquen cuentas, no sean gachos- y tenía una vaga idea,  principalmente por la nostalgia. ¡Debo reconocer que la experiencia no me defraudó!

yellow

No sólo fue retro en el sentido de regresar a una experiencia que tuve de niña, la ambientación del autocinema es cincuentera onda “vaselina”. Con muebles de la época (como un refrigerador hermoso) y cosas alusivas,  algunas reales, y otras de películas como tales volver al futuro.

El cine tiene intermedio y ambientación ,  a mi me tocó karaoke – algo que nunca antes me había atreviddo a hacer (sobre todo porque de niña mis papás me convencieron de que canto mal)- y aventuras como una propuesta matrimonial seguida de un escándalazo con el clakson.

Sirven comida deliciosa y de precio realmente accesible, con una presentación hermosa siguiendo con el tema retro.

Mención especial para  quienes me acompañaron en esta aventura,  unas amigas muy divertidas que me recordaron que puedo disfrutar de la soltería y de una tarde entre chicas. Una experiencia que me acercó más a ellas y que sobre todo,  confieso que hace mucho que no me divertía tanto. Ya estamos pensando volver 😉

(De la shisha luego hablamos 😉 )

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