No me quites las canas

Son tres, están en mi sien izquierda y las descubrí ésta mañana. Ya las conocía desde unos cinco años cuando empezaron a aparecer esparcidas por mi cabeza, siempre escondidas, en solitario; amenazando silentes con salir a raudales, pero éstas son las primeras que se asoman juntitas. El primer mechón de canas que corona la treintena de una vida.

Canas

Pero las canas…¿Qué son? ¿Por qué aparecen? ¿Qué se hace en estos casos? ¿Existe algún grupo de ayuda? ¿Corres con la estilista de confianza y le pides que te aplique un galón de tinte? ¿Les haces una fiesta y presumes el incipiente mechón al estilo del Mr Fantástico (Reed Richards)? ¿Las arrancas como mala hierba bajo pena que enfurezcan y en venganza te invadan la cabellera? ¿Entras en negación total? Tranquilos chamacones. Vámonos por partes.

1. Las canas, su origen y explicación (científica)

Todo cabello esta formado por una fibra de queratina con raíz y tallo. Cada cabello descansa en el folículo piloso que contiene glándulas sebáceas que lubrican cada fibra.  Ahora bien, la pigmentación de las fibras capilares corre a cargo de las melaninas y son las mismas que le dan color a la piel.

Existen dos tipos de pigmentos: las eumelaninas que según su concentración puede producir negros o marrones en las tonalidades de cabello y las feomelaninas que hacen las tonalidades rubias. La combinación de estos pigmentos es el origen de los diferentes colores (naturales) de cabello.  Una fibra de queratina con bajas concentraciones de pigmentos es lo que conocemos por CANA.

Con el paso del tiempo nuestro cuerpo deja de producir estos pigmentos y por ello se multiplican la aparición de canas. Esto puede suceder desde edades tempranas, antes de los 20 o incluso niños pequeños presentan cabellos de colores distintos sin embargo las probabilidades de que el cabello pierda su color son del 10% y 20% después de los 30 años, las cuales aumentan en las décadas posteriores.

He ahí la razón. Ahora lidiemos con las reacciones

2.No entres en pánico

Bien, ya se que es una cana y entendí que su nacimiento no es por traición sino porque… es NATURAL.  Sip, esos cabellitos blancos van a seguir saliendo por que les da la gana. Y por que pueden y punto. Nada de lo que hagas los va a detener, asume que las probabilidades aumentan en cada década. Todo es parte de un ciclo NORMAL por el cual todo ser vivo pasa. Las canas llegaron para quedarse y no se van a marchar. No importa que tanto las arranques, regresaran, obviamente no en mayor número, el mito que dice que por cada cana que te quitas te salen tres o más es FALSO.

Una vez quitado el miedo llegan las preguntas.

3. ¿Teñir o no teñir?

Llegamos al punto de quiebre de muchas y muchos chamacones de 30 años y más. Si bien es cierto que en su mayoría las mujeres se tiñen el pelo casi desde la adolescencia, habemos (si señores, existimos!) algunas que nunca de los nuncas han cambiado su color. Pero ya seas chamacón o chamacona la pregunta es: ¿Sucumbo al tinte y sus retoques engrosando la cartera de mi estilista y sangrando la propia? y ¿Si me olvido de todo y le hago la competencia a George Clooney (en caso de ser chamacón) para que las mujeres me vean como el lobo plateado que destaca de la manada?

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Aquí chiquillo mío, la respuesta es personal, tuya nomás. Si te hace sentir mejor teñirte la cabellera y ser una rubia superior un par de meses para luego cambiar a un rojo rebelde y seguirle luego con el negro misterioso; pues adelante. A nadie le debemos explicaciones, si eso te hace feliz perfecto. Es tu cabeza y puedes hacerle lo que te venga en gana, es más si se te antoja raparte pa olvidar los tintes y cortes, también se vale. Insisto: es TU cabeza, solo no olvides darle el mismo cuidado a tus ideas como a tus cabellos. Lo que pasa adentro de ella es mil veces mas importante que lo que hay fuera.

4.Celebra. Lo mereces

Sin importar cual sea tu decisión date un aplauso. Párate frente al espejo y tírales un beso a esa chulada de canas que corren por tu cabecilla. Hazles una fiestecita, baila un poquito y luego sigue con tu vida. Si te las pintas, muy bien y si no también. Recuerda que unas hebritas de queratina no te definen. Son solo prueba del tiempo. Me encanta el poema de José Martí que dice:

No me quites las canas
que son mi nobleza:
Cada cana es la huella de un rayo
que pasó, sin doblar mi cabeza.

Dame un beso en las canas, mi niña:
¡Que son mi nobleza!

¿Lo ves? Los besos siempre son la respuesta a todo. Pura celebración hecha poesía.

¿Qué hice con mis canas? Les escribí un entrada de blog y les deje ser, por hoy. Tal vez mañana me las arranque o no. Tal vez me rapé o funde un grupo de ayuda.

1 thought on “No me quites las canas

  1. Dos observaciones: «sien» se escribe con «s» no con «c». Ahora bien, si se trata de un recurso irónico, olvida la corrección pero ponlo entrecomillado para que no se confunda con un error ortográfico. Segunda observación: ¿quién eres y se puede saber que hiciste con la muchachita que corría vociferando entre asustada y enojada hacia el baño de la oficina condenando a la extinción a esos pobres e incipientes hilos de plata que solo ella notaba en su cabello? Si este «post» es la manifestación de una madurez que denostaste, día sí y día también, durante los muy cercanos tiempos de tu veintena, te felicito. Yo, en lo particular, espero que así sea y que las canas y las arrugas -que en la treintena de la vida se les denomina eufemisticamente como «patas de gallo»- vayan derramando sobre tí todas las bendiciones que las acompañan, especialmente la de la sabiduría tan necesaria en estos tiempos que corren. Besos.

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