El encierro (Parte 3)

Un sistema penitenciario en el que eres culpable hasta que se demuestre lo contrario. Y yo sin ser experta en la materia, puedo reconocer como muchos otros ciudadanos que las leyes no están mal hechas, es el momento en el que se imparte justicia, cuando son interpretadas como cada juez, parece desear. Hombres y mujeres sentenciados aun cuando las pruebas no son contundentes, con inconsistencias en las pruebas y expedientes. Trabajadores públicos, cansados de su labor. Profesionistas frustrados, fastidiados que tratan de cerrar casos tan rápido como es posible.

Ciudadanos que a decir de ellos mismos, se ven envueltos en el temor que infunde la autoridad. Hemos sido un pueblo que en lugar de ser defendido por sus gobernantes, termina siendo abusado por el que tiene más poder.

El primer contacto que un procesado tiene con el sistema judicial, es el ministerio público, pero cuántos de los detenidos conoces realmente sus derechos. La mayoría de los internos, que presumen inocencia, en su historia, comentan la forma en que al llegar a la delegación les toman fotos, huellas, y examen médico, todos concuerdan en que en ese momento, es el inicio de su aprensión, pero nadie hasta ese punto, les ha explicado con claridad de qué se les acusa, cuáles son sus derechos, ni que están siendo preparados para ser trasladados al reclusorio.

Existen casos, en los que al final, la sentencia es menor a la que pasaron adentro durante el proceso, algunos que terminan demostrando su inocencia, salen absueltos. ¿Qué pasa con los años perdidos, con la carencia, la angustia, no solo del interno, sino de la familia? ¿Cómo se paga? ¿a quién se culpa?

Detrás de los muros hay historias de vida que hacen parecer increíble que se encuentren ahí, un mal paso, un error de sintaxis en el expediente, una mueca; pueden ser motivos para desvirtuar, y terminar perdiendo un juicio.

Particularmente me parece necesario que exista dentro del sistema de justicia un sistema penitenciario; pero condenar cinco, diez, veinte o más años a un inocente, como sociedad, ¿cómo lo pagamos?

Una modalidad muy nueva es la de juicos orales; la recomendación para evitar que sigan ocurriendo estos sucesos, y comenzar a tener en los reclusorios a quienes lo merecen, es combatirlos con el conocimiento. Aprendamos de nuestros derechos básicos para poder exigir más y mejor aplicación de justicia.

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