A correr Piojo que viene el peine

Cuando una pelea en el aeropuerto suena mas y tiene mas atención que el ganar la Copa Oro, algo no anda bien con el futbol nacional y tenemos un problema con las dimensiones.

En un episodio que parece sacado de programa de telebasura como Cosas de la Vida o Laura, el comentarista Christian Martinoli es agredido por el DT nacional Miguel Herrera y por su hija, quien también agrede a Luis García. Todo es grabado y se arma la gorda, los medios lo cubren como la historia suculenta que es. Las broncas se dan en twitter (solo hace falta ver el TL  de San Cadilla y los hermanitos Dos Santos), todo el mundo se subió al carro. Se habla incluso de que para esta hora Herrera ya no es mas el técnico de la selección, ha sido cesado por el incidente. Ya era hora.

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Entonces aquí viene mi reclamo:

El futbol, como el resto de los deportes del mundo, es un show sujeto a intereses, eso lo sabemos racionalmente la gran mayoría de los aficionados (aunque muy a menudo se nos olvide) pero esto ya lo sobrepasa. El supuesto cese (hasta el cierre de esta edición) del técnico es castigo correcto que llegó demasiado lejos. Como dirían en mi pueblo a Miguel Herrera le dieron tanta cuerda que el solito la reventó.

¿Porque la federación espera que reviente un show mediático para tomar una decisión?

Claro, si no hubo sanción cuando rompió la veda electoral o cuando se envalentonaba contra la prensa y árbitros pues tampoco iba a pasar nada si se agarraba golpes con un tipo en el regreso casa.

Ay nuestro querido amigo Miguel, inflado en ego y por tan poco. Poquísimo

Por que su “magia” se vio gris, apagada.  Si contamos los chispazos de genialidad futbolística nos vamos a quedar en ceros y buscando algo que nunca existió con este señor. Inseguro y tibio en decisiones tácticas, necio en alineaciones inconexas y miope para ver el potencial de sus jugadores y perfiles. Ah pero eso si muy lucido para hacer comerciales, menciones y hablar con la prensa, pelearse en twitter y luego ceñudo negarlo todo. Como dice el dicho: Gorgojo, mas chico que  un piojo, así de chiquito produce enojo.

A los agredidos: Martinoli y García tampoco se les excusa, por que también tienen lo suyo. Otro par que arma shows y avivan fuegos con velitas de posada. Hombres de “profesión” que se escudan en un micrófono para hacer reclamos, retar, sacar notas a costa de la corta mecha de unos. Aman ser protagonistas del escándalo, traen la vieja escuela al estilo José Ramón Fernandez que bajo la bandera de la honestidad y una línea periodística crítica insultaba prepotente a quien no gozaba de su gracia. La diferencia es que Martinoli y García lo hacen entre risas de patiño y no con altanería sobrada pero de casta le viene al perro. Que triste.

El tema aquí es que el futbol se queda en segundo plano (por decir lo menos). En vez de discutir como mejorar nuestro sistema, fortalecer el nivel de juego para evitar que las polémicas arbitrales nos hagan las veces de verdugo o de salvadores, estamos al pendiente de que quien pegó primero.

Sigamos alimentando la estrellitis de los seleccionados nacionales y de su técnico para que los escándalos sean mas grande que nuestro juego. Luego nos quejamos de porque nuestro juego es mediocre y de los papelones que hacemos en las competencias importantes cuando nos pasa por encima cualquiera. Sigamos aplaudiendo a los jugadores jóvenes cuando se van a la MLS donde es bien sabido que es el refugio al que se van los veteranos que cobran mucho por jugar poco.

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¿Que pasará? Lo de siempre, correremos un tupido velo al vergonzoso capitulo (otro más) de la selección hasta que se escriba uno nuevo.

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