¿Hasta dónde dependemos del yugo de las disqueras?

Si bien hace  más o menos  40 años,  las Compañías disqueras eran empresas solidas y en crecimiento, en la actualidad hablar de éstas, es ciertamente hablar de una profunda  crisis. Pero ¿qué tanto libera esta situación a los autores, músicos e intérpretes (entre mucha  más gente involucrada en la industria),  del yugo de una discográfica?, ¿hasta dónde el músico hoy depende de estas empresas para lograr el éxito?, ésas eran algunas de las preguntas que nos hacíamos hace poco en una reunión varios amigos músicos.

Por supuesto coincidimos en que hay tres grandes cosas que la industria hace que son : 1.- la producción del material; en estudios equipados con gran tecnología y (como nosotros les llamamos) juguetes costosos que dan una estupenda calidad de audio al producto final. 2.- la comercialización; todo ese trabajo mercadológico desde la creación (o deformación) de la imagen hasta la promoción del disco, pasando por giras, entrevistas y apariciones en radio, televisión y prensa (que desafortunadamente en muchos casos se traduce en payola)  y 3.-la distribución comercial del material; o sea colocarlo en las tiendas para que pueda llegar de forma masiva a toda esa audiencia que se ha captado con el trabajo promocional.

Siguiendo este modelo, los músicos independientes (esos que picamos piedra  desde el mundo subterráneo)  encontramos alternativas diversas como los estudios caseros que, junto con la creatividad y constancia, llegan a ser la respuesta perfecta para llevar a lo tangible las notas de la cabeza, logrando una calidad bastante aceptable en este propósito.

En cuanto a la distribución gracias a internet, se están abriendo canales a través de los cuales se puede  llegar directamente al público consumidor, como itunes store, napster o rhapsody  (ya escribiré más adelante del proceso para poder poner a la venta tu música en estos portales) o por medio de sellos independientes que,  bajo diferentes alternativas para que controles las ventas de tu música, te dan acceso a tiendas como mix up.

Pero ¿qué sucede con la parte de la comercialización?, es ahí donde creo que no hemos podido despegar, pues aunque hay estaciones por internet que de manera muy honesta apoyan al talento emergente, así como festivales y encuentros de bandas a favor de la divulgación de nueva música, resulta insuficiente la promoción (y el dinero) y mucho material digno de ser escuchado,  queda en  un pequeño grupo de seguidores o tristemente guardado en el baúl de los recuerdos. Y con esto regreso a la pregunta ¿hasta dónde dependemos del yugo de las disqueras?, en la humilde opinión de quien escribe,  veo que poco a poco se aleja el que se acartone la esencia de un proyecto en una disquera, pero aun tenemos muchas horas que tomar de creatividad para encontrar los medios adecuados de llegar a los oídos del “gran público”. Tú ¿qué piensas?…

CECIL WOOLRICH

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