¿Voto nulo, voto de castigo o guillotina?

Ayer se dieron los cierres de campaña en mi distrito electoral, mucho bombo, platillo, fiesta, circo y sonrisas para las fotos, me sentí un poquito asqueada al ver el mismo mitote cada periodo y me sentí Robespierre al pensar: “Que les den guillotina a todos”

La idea de anular el voto ronda como fantasma en las urnas y muchos son los activistas que se suman a esta causa. El 7 de junio de acerca  peligrosamente estimados compatriotas y estas elecciones pintan inciertas, quizá mas inciertas que otras por el momento político y social que vivimos.

Que la clase política ha perdido credibilidad (por decir lo menos) es cierto y que los ciudadanos estamos cada vez mas hartos de oír los mismo cada cambio de legislatura, alcaldía y mando ejecutivo, también es verdad, sin embargo las opciones que se nos presentan en el momento de votar son bien pocas y no muy convincentes… ¿entonces que hacer?

Algunos recomiendan anular la boleta, anular el voto no es lo mismo que NO votar. El voto nulo supone un golpe a los partidos e instituciones por su falta de propuestas reales y su cero transparencia al elegir a los candidatos; también supondría que con esto se lograría el cambio en como se regulan y cuentan los votos, la repartición de presupuesto entre los partidos y el registro de los mismos, mas no necesariamente es así.

La verdad es que a los partidos “grandes” les importa un cuerno si ganan por una aplastante mayoría o por un margen reducido, por que, al final del día ellos siguen bien puestos en los curules viviendo del erario público mientras que el pueblo sigue aguantando las mismas carencias de siempre.

Para que el voto nulo les suponga un golpe de verdad habría que tener una agenda post electoral eficaz para primero cambiar la legislación electoral y darle peso al ya nombrado voto nulo.

Obviamente eso la actual clase gobernante no lo tiene en sus prioridades.

VotoNulo

Ahora el panorama del voto de castigo se presenta mas alentador… ¿cierto?

Favorecer a partidos pequeños o emergentes daría la posibilidad de que refrescar el panorama político con propuestas mas ciudadanas, y menos viciadas; eso nos dicta la teoría… solo que no hay que olvidar en país vivimos y la historia que tenemos por que aún queda la sospecha de que estas instituciones se vuelvan franquicias como el mismo Partido Verde que lleva años siendo, mas que un partido, un negocio familiar.

¿Qué nos queda? ¿Hacerle a la Robespierre y aventarnos con las guillotinas a las calles? ¿Anular los votos y darle la razón a Sartre cuando decía que  “El que no vota, vota por el que va a ganar”? O ¿darle un voto a los que buscan una oportunidad de cambio y esperar que la puñalada trapera sea suavecita?

Voto Nulo1

…Ayúdanos Robespierre y afila las guillotinas.

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